Si sois de mi generación (de los ’70) o 10 años arriba o abajo, seguro que para vuestra comunión os regalaron un maravilloso globo terráqueo, ese mismo al que, diría, que todo el mundo ha jugado a eso de girarlo y decir -“¡donde ponga el dedo me voy de viaje!”- y luego nunca nos hemos ido porque el dedito había ido a parar sobre el monte Annapurna, el desierto de Mongolia o Laponia. Y finalmente, me apuesto mi colección de CD de “Queen” (que los tengo todos, toditos), a que ese maravilloso globo terráqueo terminó en el trastero de casa criando polvo porque ya parecía una cosa de niños que estorba…¡pues muy mal! Ya podéis estar subiendo a recuperarlo porque seguro que tenéis un huequito en casa donde quedaría perfecto.

También sé que algunas veces hay que entrar a los trasteros con escudo y espada por si hay algún dragón de Komodo, o con cantimplora y un bocata y avisando pertinentemente a nuestros padres o pareja con eso de que si no has vuelto en dos horas que suban a rescatarte, pero merecerá la pena, ¿qué no os lo imagináis?, pues mirad lo bien que quedan:

decorar con mapas

Vía Pinterest

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Yo creo que quedan bastante bien y además tienen otra ventaja, una vez que los hayáis recuperado y puesto en un buen sitio ya podéis jugar otra vez a ver dónde cae el dedo, lo mismo ahora os toca en las Seychelles…¡quien sabe!

¿Os ha gustado la idea? ¿Subiréis al trastero al rescate?