Ahora que soy  mamá recuerdo lo que me gustaban (bueno, lo confieso… me siguen gustando) las cocinas de concepto abierto, me podía pasar horas viendo revistas con fotos de cocinas así, tan amplias, tan luminosas, soñando con tener algún día una cocina de este tipo. Había veces que me imaginaba organizando cenas en casa en las que podía  estar cocinando o preparando la mesa y al mismo tiempo  hablaba con mis amigos mientras tomaban una copa de vino en el sofá.

Esa fluidez de espacios y  la interrelación entre ellos, la amplitud y el no sentirse encerrado entre cuatro paredes es algo que sin duda fascina, pero quien algo quiere ganar algo tiene que perder y está claro que estas cocinas no suelen ser de lo más prácticas y es que imaginaos la situación: tenéis  a vuestro peque en la trona dándole de comer, estornuda con la boca llena (el mío al menos siempre lo hace así) y te rocía, como si fuera un aspersor, los azulejos con guiso de pollo, en el fuego una olla de cocido haciendo chup-chup para el día siguiente, al mismo tiempo estás haciendo un hervido de verduras para la cena (no digo coliflor que ya suena muy típico), el fregador lleno de cacharros sucios de haber estado preparando todo lo anterior, el suelo tan lleno de juguetes que para ir de un lado a otro parece que estés haciendo los 100 metros vallas, etc…Respira y piensa…¿de verdad no te apetece cerrar la puerta de la cocina, dejarlo todo ahí (niño incluido), y sentarte en el sofá a tomarte un té sin tener que estar viendo todo eso? Y por no hablar de los olores, que ya es en las cocinas cerradas y dependiendo de lo que cocines se va el olor por toda la casa con lo desagradable que es eso. Es cierto que hay cocinas de diseño que no parecen ni cocinas y quedan muy monas ¿pero de verdad siempre  lo  tenéis todo tan recogido como sale en las revistas? Además ¿cuando estáis toda una mañana o una tarde cocinando, no estáis deseando cerrar la puerta y no verla más en un buen rato por muy bonita que sea?

Bien es verdad que lo hábitos de vida han cambiado, se tiende cada vez más hacía una comida más rápida, las familias son menos numerosas, así que las cocinas abiertas pueden llegar a ser totalmente útiles. Cada vez se hace menos cocido, se cuece menos coliflor y se asa menos pescado, pero yo desde aquí abogo por las cocinas cerradas porque parecen ser  las grandes olvidadas de las revistas, las hermanas bastardas de las abiertas y porque nos hacen pensar que tener una cocina cerrada ya ni tan siquiera parece estiloso. Coged una copa de vino y pasad conmigo, en estas cocinas también caben muchos amigos!

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¿Qué os han parecido? ¿Os parecen más prácticas las cocinas cerradas?